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lunes, 24 de agosto de 2015

La Leyenda de la Sayona

En los pueblos venezolanos, se cuenta una leyenda que llena de miedo y respeto por la noche a los llaneros precavidos que no se atreven a vagar en altas horas de la noche. Es "La Sayona" llamada también "La Llorona", un espíritu que fue maldecido por su madre el día en que una mujer, su propia hija loca de celos la quemo viva a ella y a sus propios hijos.

Se cuenta que La sayona, era una mujer hermosa pero muy celosa, tenia su esposo que era un hombre parrandero y mujeriego y sus dos hijos que tenia con el. La madre de la mujer frecuentemente la visitaba y le decía cosas de su marido, advirtiéndola que era un hombre muy mujeriego, aunque en su casa no le faltaba nada. A los oídos de esta mujer celosa llegaron chismes y rumores de pueblo, diciendo que su propia madre era la amante de su marido. La mujer loca de rabia tomo a sus hijos y los llevo a un río donde los ahogo, quizás para herir a su marido donde mas le doliera, después se dirigió a casa de su madre donde con un cuchillo y luego de acusarla de ser la amante de su marido la apuñalo hasta herirla de muerte prendiéndole también fuego a la casita de campo donde vivía su madre, esta antes de morir y escuchar ademas la confesión de su propia hija enloquecida la maldijo, condenandola a vagar en esta tierra por haber matado a sus hijos y a ella, condenandola a nunca encontrar descanso eterno.

Otras versiones, dicen que en la casa donde mato a su madre y le prendió fuego, estaban los hijos de la mujer que seria mas adelante la sayona, y que ella no sabia nada de esto, y con la maldición de su madre y a darse cuenta de que había matado también a sus hijos, termino de volverse completamente loca y que vaga errante en el mundo de los vivos sin poder entrar a los cielos.

Es por eso, cuentan los llaneros venezolanos que la llorona vaga por las calles gritando llamando a sus hijos "¿mis hijos, donde están mis hijos?" con gritos desgarradores, penando por cometer pecado mortal contra su madre y contra sus dos hijos inocentes, convertida en un espíritu maligno que en las noches de parranda se le aparece a los hombres sinvergüenzas y mujeriegos, con la apariencia de una mujer hermosa; los lleva a un sitio oscuro y solitario donde puedan estar a solas donde el hombre cree que tendrá intimidad con la mujer para después ella transformarse es una aparición aterradora con la cara llena de huesos, los cabellos despeinados y largos, pegandoles un grito aterrador que los deja casi locos del terror o los mata de la paliza que tambien les da.

Los llaneros precavidos y respetuosos saben que es mejor no salir ni aventurarse a los pueblos vecinos cuando hay parranda.

El Silbon

Después cometer un gran pecado, un hombre que asesinó a su padre porque ambos estaban enamorados de la misma mujer, fue castigado con un mandador, al tratar de huir fue mordido por un perro que los sigue persiguiendo y le muerde los talones, para concluir el castigo su abuelo regó sobre sus heridas gran cantidad de ají picante para que le doliera aun mas por haber matado a su padre. El recuerdo y mención de lo sucedido libra a las personas de ser atacadas por este espíritu errante conocido como el silbón, personaje de las leyendas de terror venezolanas.

El Silbón se presenta a los hombres que son borrachos y sinvergüenzas, que le faltan el respeto a las mujeres ajenas que tienen esposo o novio, se les aparece en forma sombría y tenebrosa y les da una gran paliza. Los llaneros le dan forma de hombre muy alto y flaco, usa sombrero y ataca a los hombres parranderos y borrachos, a los cuales chupa el ombligo para tomarles el aguardiente. Siempre que esta por atacar a alguien se escucha al silbón “Silbar” por eso se le llaman El Silbón, y lo hace de una forma característica que se sabe que es él y nadie mas.

La tradición explica que al llegar el silbón a una casa en las horas nocturnas, descarga el saco y cuenta uno a uno los huesos que hay dentro de el; si no hay quien pueda escucharlo, un miembro de la familia muere al amanecer. Dicen que carga en su saco los huesos de su padre a quien el mismo mato y por ese gran pecado no puede entrar al cielo y tener que penar vagando como un alma pecadora eternamente.


Otra versión dice que fue un hijo que mato a su padre para comerle sus "asaduras", es decir el hígado, los pulmones, los riñones. El muchacho fue mal criado y hacia lo que le daba la gana, no respetaba a nadie. Un día le dijo a su padre que quería comer vísceras de venado. Su padre se fue de cacería para complacerlo pero tardaba en regresar. En vista de esto el muchacho se fue a buscarlo y al ver que no traía nada, no había podido cazar el venado, lo mato, le saco las vísceras, el hígado, los riñones, los pulmones y se las llevo a su madre para que las cocinara. Como no se ablandaban, la madre sospechó que eran las "asaduras" de su marido, preguntándole al muchacho, quien confesó la verdad.

De inmediato lo maldijo para toda la vida. Su hermano Juan lo persiguió con un "mandador", le sonó una tapara de ají y le azuzó el perro de la casa que hasta el fin del mundo lo persigue y le muerde los talones.


El Leon y el Raton.

Una tarde muy calurosa, un león dormía en una cueva fría y oscura.  Estaba  a punto de dormirse completamente cuando un ratoncito fastidioso se puso a corretear sobre su hocico. Con un rugido iracundo, el león levanto su pata y aplasto al ratón contra el suelo.

-¿Cómo te atreves a despertarme?- gruño- ¡Te voy a espachurrar!

-Oh por favor, gran señor león por favor, perdóname la vida- chillo el ratoncito atemorizado- prometo ayudarte algún día si me dejas marchar.

-¿Quieres tomarme por tonto?- dijo el león riéndose- ¿Cómo podría un ratoncito chiquitito y chillón ayudar a un león grande, fuerte y poderoso como yo? Se echo a reír el león con tantas ganas. Se reía tanto que en un descuido levanto su pata y el ratón corriendo se escapo.

Unos días más tarde el león salió a cazar su comida en la jungla. Estaba justamente pensando en su próxima comida cuando tropezó con una cuerda estirada en medio del camino. Una gran red se fue encima de él, y pese a toda su fuerza, no consiguió liberarse. Cuanto más se movía y se revolvía, mas se enredaba y mas se tensaba la red a su alrededor.

El león empezó a rugir tan fuerte que todos los animales lo escuchaban, pues sus rugidos furiosos llegaban hasta los últimos confines de la jungla. Uno de esos animales que le escucho fue el ratoncito, que se encontraba royendo un granito de maíz. Soltó inmediatamente el grano y salió corriendo hasta donde estaba el león.
-¡Oh poderoso león! ¿Recuerdas la promesa que te hice un día?- chillo el ratón- si me hicieras el favor de quedarte quieto, podría ayudarte a escapar.

El león se sentía ya tan exhausto que permaneció tumbado dentro de la red que le habían puesto los cazadores de animales como trampa para capturarlo y matarlo, así, el ratón roía con sus dientecitos las cuerdas de la red. Apenas podía notarlo cuando, al cabo de un rato, se dio cuenta que estaba libre.

-Me salvaste la vida ratoncito, cumpliste tu promesa de ayudarme algún día- dijo el león sorprendido y agradecido – Nunca pensé que un león tan grande y poderoso como yo pudiese necesitar algún día ayuda de un ser tan pequeñito como tú, eso me demuestra querido y valiente ratón que todos somos importantes, nunca más me volveré a burlar de ti ni de otro animalito pequeño, seamos amigos por siempre- le dio su palabra el león y juntos se fueron caminando a la jungla.

viernes, 17 de julio de 2009

Duendes venezolanos: los Encantados.


Muchos son los relatos de personas que sostienen que han escuchado y visto a los encantados. No se trata solo de viejas historias para asustar a los niños en los asentamientos rurales de acercarse a los rios.
Se dicen que esos extraños seres son una especie de duendes protectores de los rios y de la naturelaza venezolana.



Los pobladores de las zonas adyacentes a los ríos de nuestro pais y nuestros abuelos refieren que estos seres pueden aparecer a cualquier hora, tanto de noche como de día, y que estos se manifiestan de muchas formas, cantan en el bosque, dejan oír sus raras conversaciones, emiten ecos o llamados. A veces, se convierten en niños que ríen o lloran y al acercarse a ellos, los curiosos se llevan el susto de su vida pues no encuentran nada.
Estos seres son los guardianes de las pozas que se encuentran en estas montañas. Ellos se encargan de cuidarlas, limpiarlas y de evitar que se sequen. La gente ha dicho que cuando los encantados se mudan de una poza, ésta se seca. La leyenda local hace referencia a tres tipos de encantados, los negros, los blancos y los indios.
Cuando alguno de ellos se enamoran de un ser humano, hace todo lo posible por llevárselo hacia su mundo embrujado, atraiéndolo con sonidos y colores, olores perfumados y cantos que desorientan a la persona en tiempo y espacio. A estos extraños seres les molestan los malos olores, la tala, la quema, el ajo, la sal y el estiércol. Por esta razón, muchos aldeanos cuando se internan en estas tierras, llevan consigo abundante ajo y sal, de esta forma se previene de ser encantados.

Inclusive, existe la leyenda en la cultura popular venezolana, que durante semana Santa no se deber ir de vacaciones a los ríos a bañarse en ellos, porque te puedes encontrar con la mala suerte de que los encantados te arrastren hasta el fondo del agua, te ahoguen y te lleven con ellos, donde nadie nunca mas podra verte ni rescatarte.

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